En un mensaje difundido desde el Vaticano, el pontífice instó a la comunidad internacional a actuar con urgencia para frenar la guerra en Oriente Medio, advirtiendo que la escalada bélica podría derivar en una «vorágine irreparable».
El líder de la Iglesia Católica subrayó que «la guerra no resuelve los problemas, sino que los amplifica y produce heridas profundas que tardan generaciones en cicatrizar», haciendo un llamado a la diplomacia como única vía para evitar una tragedia mayor.
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