No es la única señal de domesticación: según Artem Apostolov, investigador principal del trabajo, se encuentran «respuestas de huída (o lucha) atenuadas» y los animales parecen sentirse más cómodos a nuestro alrededor.
«la basura es realmente el motor de todo esto». «Dondequiera que vayamos los humanos, hay basura, y a los animales les encanta nuestra basura», mencionan especialistas.
Lo que estamos viendo con el caso de los mapaches es que la hipótesis de la domesticación activa no se adapta bien a estos datos. «El proceso podría en realidad comenzar mucho antes de lo que se creía, especialmente cuando los animales se acostumbraron a los entornos humanos».
Fuente: xataka.com

Deja una respuesta