De acuerdo con el jefe comunal, el movimiento económico generado durante el evento superó los USD 25 millones, cifra que, según afirmó, quedó mayormente en la economía local, beneficiando a comercios, servicios y trabajadores de la zona.
En cuanto a la asistencia, Riveros sostuvo que se trató del año con mayor cantidad de peregrinos en la última década. El jefe comunal indicó que la llegada masiva de peatones y vehículos provocó momentos de alta congestión, con picos de circulación que llegaron a colapsar la ciudad durante las jornadas centrales de la celebración.
Uno de los factores destacados en la organización fue la utilización de la variante de la Ruta PY02, que, según el intendente, resultó clave para el desarrollo del operativo. Riveros señaló que la ruta alternativa fue fundamental para descomprimir el tránsito y facilitar el acceso, al punto de considerar difícil imaginar una festividad de esta magnitud sin esa infraestructura.
La masiva concurrencia también tuvo su correlato en el impacto ambiental. Entre el 7 de diciembre y la mañana del 8 se recolectaron más de 1.500 toneladas de residuos, lo que representó un récord en comparación con años anteriores. El intendente describió la situación como un pico histórico en la generación de basura durante el evento.
Respecto a los momentos de mayor concentración, Riveros precisó que el máximo se registró alrededor de la medianoche del 8 de diciembre, cuando se estimó una presencia simultánea de entre 400.000 y 700.000 personas en la ciudad, que quedó totalmente colapsada en distintos frentes.
Finalmente, el municipio informó que, considerando el período comprendido entre el 15 de noviembre y los días posteriores a la festividad central, más de 2 millones de personas visitaron Caacupé.
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