Esto ocurre en un contexto de intensas protestas en la República Islámica, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 por el aumento del costo de vida, la inflación extrema y la devaluación del rial. Las manifestaciones rápidamente se convirtieron en un amplio rechazo al régimen. Según la ONG noruega Iran Human Rights (IHR), en su reporte del 14 de enero de 2026, las fuerzas de seguridad iraníes han matado a al menos 3.428 manifestantes desde el inicio de las protestas (con un fuerte aumento entre el 8 y 12 de enero, donde se registraron la mayoría de las muertes según fuentes internas del Ministerio de Salud iraní). Además, se reportan más de 10.000 detenidos, aunque el balance real probablemente sea mayor.
Por su parte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado repetidamente con acciones fuertes (incluyendo posibles ataques militares) si continuaba la represión masiva o ejecuciones de manifestantes. Sin embargo, en las últimas horas indicó que, según información recibida, “la matanza parece estar deteniéndose” y que no hay planes confirmados de ejecuciones, dejando abierta la posibilidad de observar la evolución antes de decidir. Mientras tanto, como medida preventiva ante una posible escalada o retaliación iraní, EE.UU. comenzó a retirar personal no esencial de su mayor base en Medio Oriente, la Al Udeid en Qatar (la instalación estadounidense más grande de la región), según confirmaron funcionarios y reportes de Reuters y otros medios.
La situación sigue siendo extremadamente volátil, con el mundo atento al resultado de la reunión de la ONU y a cualquier señal de intervención.
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