Riera califica de «cobarde y cruel» el atentado a comisaría de Naranjito y maneja dos hipótesis: EPP o crimen organizado

El ministro del Interior, Enrique Riera, calificó como «cobarde y cruel» el atentado contra un puesto policial de Naranjito, Canindeyú, y aseguró que el país está de luto tras el hecho. El ministro adelantó que el Gobierno responderá con la misma fuerza con la que actuaron los atacantes y que el ataque no quedará impune.

«En honor a la verdad estamos de luto. Fue un ataque cobarde, cruel. Lo hicieron con mayor poder de fuego y lo hicieron sin ningún interés económico», manifestó Riera en conferencia de prensa.

Por el momento, la investigación maneja dos hipótesis sobre los responsables: el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) o estructuras vinculadas al crimen organizado. Según explicó el ministro, los atacantes habrían utilizado explosivos molotov, un método que describió como «un cobarde sistema para incendiar comisarías y patrulleras».

Riera indicó además que los responsables probablemente no usaron vehículos, sino que llegaron a pie y estarían uniformados. «Vamos a esperar a identificar los casquillos de bala», precisó sobre las pericias en curso para avanzar en la causa.

Sobre la hipótesis del crimen organizado, el ministro recordó antecedentes recientes registrados en la zona. «Canindeyú, hace poco nomás, cayeron 9 toneladas de droga y campamentos intervenidos», señaló, en referencia a operativos previos contra el narcotráfico en el departamento.

Para el titular del Interior, el ataque también constituye un mensaje directo dirigido al Gobierno. «Es un mensaje, a lo mejor lo que faltaría es un panfleto. No va a quedar impune, no vamos a descansar hasta agarrarlos», afirmó.

Riera aprovechó además la conferencia para plantear la necesidad de reforzar la infraestructura policial en todo el país, y se refirió a los reclamos salariales de la fuerza pública en la zona. «Nunca nos dijeron queremos vivir mejor y cobrar más», expresó.

Según los datos que citó el ministro, solo el 30% de las comisarías del país está en buen estado, un 50% es habitable con condiciones mínimas y casi un 20% debería ser destruido y reconstruido por completo. «El desafío es invertir en esta infraestructura», concluyó.


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