El 13% de los trabajadores de la Unión Europea dice que se siente física y emocionalmente agotado de forma crónica por su trabajo, el primero de los tres principales síntomas del burnout o síndrome de desgaste ocupacional, según el último informe sobre riesgos psicosociales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Los otros dos síntomas del síndrome son la reducción de la eficacia profesional y una actitud de desapego, irascibilidad y cinismo.
Esther Lynch, secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), calificó el burnout como una «emergencia de estrés en el trabajo» y señaló como responsables la mala organización laboral, la falta de personal, la cultura de disponibilidad permanente y la inseguridad laboral.
Lynch indicó que cerca del 45% de los trabajadores de la UE dice estar expuesto a riesgos que podrían dañar su salud mental, y que casi uno de cada tres sufre estrés, depresión o ansiedad vinculados al trabajo. «El estrés laboral es predecible y prevenible», afirmó.
Según la OCDE, los problemas de salud mental relacionados con el trabajo cuestan a la economía europea más de 600.000 millones de euros al año.
El sector sanitario registra la mayor incidencia. Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, uno de cada tres médicos padece burnout en algún momento de su carrera. En urgencias, la proporción se eleva al 51% de médicos y 26% de enfermeros.
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