Tesla presentó la nueva generación de su deportivo eléctrico Roadster, un vehículo equipado con propulsores desarrollados con tecnología de SpaceX que le permiten elevarse del suelo y realizar maniobras aéreas, además de acelerar de 0 a cerca de 100 kilómetros por hora en menos de un segundo.
La presentación se realizó en las instalaciones de pruebas de cohetes de SpaceX en McGregor (Texas), donde el fabricante estadounidense efectuó varias demostraciones de las capacidades del automóvil, cuyo desarrollo acumula casi nueve años de retrasos.
En una de las pruebas, el Roadster ascendió por una rampa curva hasta quedar invertido, salió impulsado al aire, realizó una voltereta y aterrizó de forma controlada gracias a sus propulsores. «Bueno, ha funcionado», declaró el consejero delegado de Tesla, Elon Musk, tras la maniobra.
El sistema, desarrollado en colaboración entre ingenieros de Tesla y SpaceX, utiliza aire comprimido almacenado a muy alta presión en lugar de combustible convencional para cohetes.
Tesla anunció tres versiones del Roadster: Performance (dos plazas, 0 a casi 100 km/h en menos de 1,6 segundos), Thrust (con propulsores traseros que reducen la aceleración a menos de 0,9 segundos) y Rocket (una plaza, capaz de despegar y maniobrar en el aire, alcanzando casi 100 km/h en menos de 0,59 segundos).
La compañía también aseguró que el deportivo podrá superar los 370 km/h y ofrecer una autonomía superior a 480 kilómetros.
Musk afirmó que el Roadster será el único automóvil de Tesla diseñado para la conducción manual a largo plazo. Sin embargo, reconoció que el deportivo no está necesariamente «optimizado para la seguridad», lo que plantea interrogantes sobre su homologación para circular por carreteras públicas. Tesla prevé iniciar la producción en 2028, aunque todavía no ha anunciado los precios definitivos.
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