El Banco Central de Paraguay anunció el 3 de noviembre el inicio del procedimiento de resolución de Ueno Bank, una de las entidades digitales más grandes del sistema, con alrededor de 2,9 millones de usuarios. La decisión se adoptó después de que ajustes en los estados financieros dejaran el índice de solvencia de la entidad por debajo del 50 % del mínimo regulatorio. Según datos difundidos, el banco concentraba cerca del 9 % de los depósitos y el 8 % de los préstamos del sistema a septiembre de 2026.
En un comentario sectorial, Moody’s afirmó que “la resolución de Ueno es negativa para el crédito del sector bancario porque los depositantes no asegurados, incluidas algunas empresas, podrían enfrentar demoras o pérdidas en sus saldos, lo que podría tener un impacto modesto y temporal en la economía real”. La agencia precisó que, aunque el BCP indicó que aproximadamente el 97 % de los depositantes estaría completamente cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos, solo alrededor del 30 % del valor de los depósitos se encontraba dentro del límite de cobertura (equivalente a 75 salarios mínimos mensuales, unos 228,3 millones de guaraníes o aproximadamente US$ 38.000 por depositante). Excluidos depósitos de entidades públicas como el Instituto de Previsión Social, los saldos no asegurados representan cerca del 40 % de los depósitos de Ueno y se clasificarán como créditos contra el patrimonio residual, cuya recuperación es incierta. El fondo contaba con unos US$ 1.600 millones de liquidez a septiembre, aproximadamente el doble de los depósitos asegurados de la entidad.
Moody’s sostuvo que los riesgos sistémicos para el sector bancario se mantendrán contenidos si se logra una resolución rápida y ordenada, y calificó el episodio como “una prueba para el marco de resolución de Paraguay ante un banco del tamaño de Ueno”. Al mismo tiempo, la calificadora señaló que espera que el sistema se mantenga sólido, respaldado por un fuerte crecimiento económico y una inflación contenida. A septiembre de 2026, los préstamos problemáticos representaban el 2,5 % del total y estaban cubiertos en un 113 % por reservas, mientras el capital regulatorio del sistema se ubicaba en 17,1 % de los activos ponderados por riesgo.
La agencia también anticipó que la salida de Ueno moderará la competencia por depósitos tras años de fuerte disputa por captar fondos, lo que podría beneficiar a los bancos de mayor tamaño, que concentran alrededor del 60 % de los depósitos del sistema. Además, señaló que el caso podría llevar al BCP a endurecer requisitos de capital y acelerar la adaptación de la regulación local a estándares de Basilea III, aunque consideró que las entidades cuentan con posiciones de capital suficientemente sólidas para absorber eventuales exigencias adicionales. La Agencia Financiera de Desarrollo figura como el principal acreedor local de Ueno, con una exposición garantizada por préstamos otorgados con fondos de la propia agencia.
Hasta el momento, ninguna de las principales calificadoras ha modificado la calificación soberana de Paraguay a raíz de la intervención de Ueno Bank.
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